miércoles, 31 de octubre de 2007

La ONA: ¿Adios Corrupción?

La corrupción es una epidemia que carcome todo sistema democrático. El Perú, es bien sabido, no es inmune a aquella plaga. Por ello, el gobierno de turno ha creado la Oficina Nacional de Anticorrupción (ONA), para que legisle todo acto irregular exclusivamente en el ejecutivo. Pero, ¿Es la ONA la solución a la inminente corrupción que infecta a la política Peruana?

Es importante mencionar que esta institución ha sido creada por el ejecutivo, primera situación que genera suspicacia. ¿Las instituciones anticorrupción no deberían mantener absoluta independencia del gobierno, para ejercer un trabajo limpio y sin presiones? El secretario general del APRA, Mauricio Mulder, reafirmó el “apoyo decidido” a Carolina Lizárraga, titular de dicha oficina. Sin embargo, que la ONA no dependa del ejecutivo garantiza la ética de su labor. La anticorrupción tiene que ser manejada desde un ángulo neutral. La independencia financiera debería ser un supuesto básico en la creación de la ONA.

Sin embargo, la dependencia a la que está sometida la ONA trae consigo otros defectos. Lizárraga admitió que su campo de acción comienza y termina en el Poder Ejecutivo, es decir, no podrá investigar los presuntos actos de corrupción del Congreso, de los municipios o de los gobiernos regionales. Sin embargo, los casos de corrupción son más comunes en estas últimas instancias. Es decir, la ONA tiene claras limitaciones en su accionar. Entonces, ¿Cómo puede funcionar adecuadamente con semejantes limitaciones? Es más, ni siquiera podrá citar a las personas involucradas en supuestas irregularidades para que brinden su testimonio.

Se saluda todo intentó orientado a la eliminación de la corrupción; sin embargo, la institucionalidad es un requisito para toda estructura publica. ¿Porque haya una oficina anticorrupción, no habrá corrupción? No. La ONA solo es un nimio paliativo a la corrupción que generará inversión por parte del estado y desorden funcional, respecto de las otras identidades con parecidas funciones.

martes, 23 de octubre de 2007

La Clitoridectomía: ¿Barbarie o Tradición?

Tal vez, no sea un tema muy conocido. Pero, A mí me impacto, y pensé que sería interesante compartirlo con ustedes. Es una redacción mía del examen parcial del curso de Argumentación (HUM-113) de la Pontificia Universidad Católica del Perú. No postearé unos días, ya que estoy inmerso en la elaboración de un ensayo un poco más largo y completo, que muy pronto, espero, ya estará publicado en este blog.



Son de diversa índole las alteraciones a las que podemos someter nuestro cuerpo. Van desde tatuajes, hasta la inserción de extraños objetos en alguna cavidad corporal. Los genitales no son inmunes a aquellas. Si hablamos de alteraciones corporales, es preciso mencionar nuestra capacidad de decidir, la libertad. La libertad sobre nuestros cuerpos es un derecho que prima sobre cualquier tradición desaforada. Nosotros estamos en deber de decidir sobre nosotros mismos. En estas lineas, mostraremos una actitud reticente frente a la clitoridectomíia, extirpación total o parcial del clítoris femenino.

La Clitoridectomía, en África, es llamada, con mucha mesura, la circuncisión femenina. Sin embargo, va más allá. La clitoridectomía es la ablación del clítoris femenino. Esta practica consiste en extirpar los genitales exteriores de la mujer de una manera aberrante: Se utilizan como "tijeras médicas", vidrios, alfileres, la parte filuda de una lata, rústicos cuchillos, piedras agudas e, incluso, machetes. No obstante, lo mencionado es la primera parte del horroroso proceso. La infibulación es la culminación de aquel. Consiste en la clausura casi total de la vagina, dejando un ínfimo espacio para las necesidades vitales. Esto se hace usando hilos de pescar, fibras de vegetales y hasta alambres.

Las consecuencias de esta nefasta práctica son aciagas. Físicamente, aparte del dolor, se pueden generar quistes, abscesos, problemas de parto, daño en el útero e, incluso, la muerte por alguna incontinente hemorragia. Sin embargo, las consecuencias no son solo físicas, sino también psicológicas. Las mujeres intervenidad sienten miedo para con la primera relación sexual, retraimiento al masturbarse, asco al verse al espejo, terror a enamorarse, a que no la acepten socialmente. Es todo un trauma. Su vida se vio marcada para siempre por una barbarie. Esta nefasta acción acude al llamada de juzgarlo por sus consecuencias.

En síntesis, podemos afirmar que la clitoridectomíia es una barbarie hecha tradición, gracias a los inauditos actos que supone dicha práctica. ¿Cómo es posible anteponer la tradición a los derechos de cada persona? ¿Es dable que una persona no tenga la suficiente capacidad de elegir sobre su propio cuerpo? ¿Son necesarios las muertes y daños para tomar cartas en el asunto? Es momento de crear un sistema de legislación, y anticiparnos a las consecuencias.

jueves, 18 de octubre de 2007

El Masoquismo de los Peruanos

Es una lastima ver, una vez más, la pobre presentación de nuestra selección en una competencia internacional. Debo empezar confesando mi desazón, escepticismo y asco por el fútbol peruano. Sin embargo, hay algo inconsciente en mí que me insita a ver un partido de nuestra paupérrima selección. Yo no sé qué carajo será. Los que me conocen, saben de mi total ignorancia por algún tema deportivo.

Ayer me senté con mi familia a ver el partido Perú-Chile y no podía comprender como la gran mayoría de peruanos puede ver de manera tan absorta, frenética y masoquista a once futbolistas, cuya displicencia es tan descollante, como su ineptitud. Confieso que soy parte de esa mayoría. No logro encontrar una respuesta a este gusto en todos los peruanos por el deshonroso fútbol peruano.

Ser peruano y que te guste el fútbol es un claro indicio de masoquismo. ¿Por qué seguimos viendo atónitos y con esperanza a esta jodida selección? Ayer escuchaba decir a un periodista deportivo lo siguiente: "...En el Perú no hay jugadores, esa es la realidad...".Tal vez una frase hija de su ira y tristeza, típica de un hincha. La derrota de ayer ante chile nos decepciona a todos. Nos deja una desazón increíble. Después de la vergonsoza participación en las eliminatorias para el mundial del 2006, los peruanos esperábamos con ansias las nuevas eliminatorias con esperanza de mejora, de cambio; sin embargo, en estos dos partidos primeros, la esperanza de todos los peruanos esta hecha mierda.

Nosotros, los peruanos, vemos en la selección una pequeña sonrisa, a pesar de las visicitudes personales que podamos tener. La selección simboliza amor propio, identidad, huevos, esperanza. El fútbol es, para los peruanos, una salida, un relajo, unas chelas, un ceviche. Es el ingrediente principal a tertulias amistosas. Reitero: No logro encontrar una respuesta a este desaforado interés. Sin embargo, creo que la aproximación más cercana es la simbolización que genera la selección que dije en líneas anteriores. No es justo que 28 millones de peruanos hayamos vivido 25 años bajo la sombra del fracaso.

PD: Burga acaba de ser reelegido. El destino será el mismo, el mismo.