viernes, 21 de diciembre de 2007

El Contaminante Subestimado


La contaminación es el fenómeno causado por el hombre quien, mediante sus actividades, altera las condiciones normales del medio ambiente. Existe más de un centenar de sustancias que contaminan el medio ambiente (el monóxido de carbono y los óxidos de nitrógeno se encuentran entre los principales); sin embargo, dentro de toda esta algarabía por defender al mundo de la contaminación, existe, no solo en nuestra gris Lima, un contaminante subestimado: el ruido.


El término contaminación ambiental acústica está directamente relacionado con la estridencia; es decir, con el conjunto de sonidos ambientales perniciosos para el oído. Aunque usted no lo crea, el ruido tiene mala influencia sobre nuestro organismo y puede llevarnos directo a la tumba. Y no exagero. Estudios realizados por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) así lo señalan y advierten que ello es producto de la contaminación sonora, que, por efecto de las actividades humanas, se ha duplicado de manera sorprendente en los últimos años. Su origen se remonta al siglo pasado con la aparición de la revolución industrial y el desarrollo de nuevos medios de transporte; del parangón de esto con la actualidad, observamos un inaudito avance con consecuencias imperceptibles, pero, con el tiempo, preocupantes.


Entre las principales causas que generan este tipo de contaminación, encontramos la estridencia ocasionada por las construcciones y obras públicas, el desmedro en el uso del claxon de los autos y microbuses, ambulantes de venta, sirenas, alarmas, no olvidemos el aterrizaje de aviones y las constantes protestas y marchas. Todo esto convierte a Lima en un caos y desorden.


Estos sonidos molestos pueden generar consecuencias perjudiciales para las personas siempre proclives a ellos; por ejemplo, reducción en la capacidad auditiva, insomnio, problemas de concentración, alteraciones en la coordinación del sistema nervioso central. Por otro lado, un niño propenso en sus actividades diarias a este tipo de ruidos, puede tener problemas serios en su capacidad de aprendizaje.


Dentro de lo que podríamos llamar alternativas de solución, encontramos, en primer lugar, una sensible concientización a la población por parte del estado, mediante educación medioambiental, de que el ruido es nocivo para salud; en segundo lugar, vigilar los niveles de ruido de acuerdo a el Reglamento de Estándares Nacionales de Calidad Ambiental para Ruido (decreto supremo 085-2003-PCM) y la ordenanza 015 de la Municipalidad de Lima (publicada en 1986), además de las normas de gestión ambiental de ruido en cada distrito y el reglamento de tránsito. En todo esto, los ciudadanos no somos ajenos a la solución, dejemos la insensibilidad de lado y afrontemos los problemas como se merecen. Ser condescendientes con lo que pensamos, estar bien informar y actuar no solo pensando en uno, sino pensando en comunidad.

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