No siempre fui como soy. Sino me estanque, involucioné. En los cortos 3 meses de vida que tiene este espacio, he tratado de variar los temas sobre los que escribía. Un sentimiento no tiene por que reprimir otro. De política actual escribiré, pero por la coyuntura que vivo, me dedicaré, por un tiempo, a narraciones de historias cotidianas, casi robadas, ajenas e impersonales. Por ello, esta podría ser nuestra historia. Emociones compartidas. Como dije, el blog estuvo limitado a una época determinada, sin embargo, hoy retrocedemos en el tiempo y les contaré, a modo de catarsis para mí y entretenimiento para ustedes, algunas caídas y aciertos emocionales que viví .
Yo estudié toda mi vida, por aciagas decisiones de mis padres, en el mismo colegio. Mi vida en la primaria transcurrió entre anotaciones sobre travesuras en el control y desmenuzadas notas. Corría el año 1994, a pocas semanas de cumplir 5 años, y llegó el primer día en el colegio. Lo recuerdo como si fuera ayer. Recuerdo a mi madre llevarme de la casa hacía la avenida para que me recoja la movilidad: en una mano yo y en la otra arreglando los últimos complejos detalles de la lonchera de un jovencito de inicial. Mientras mi madre orgullosa de que su menor hijo vaya al colegio, yo me sentía ridículo con un mandil azul marino que sobrepasaba mis rodillas e incomodaba mi (hasta ese momento) virginal cuello. Conocí -timido- a los amigos de turno (que hoy son amigos de toda la vida) con los que compartiría aventuras en un bus amarillo por los próximos nueve meses. No hubo mayor problema el primer día, subí al bus, encontré gente mayor, extraña, distinta, tímida, extrovertida, pero todos supeditados por el mismo uniforme. Recuerdo que ese día me enseñaron a pintar en forma circular, pero, lastimosamente, con resultados desalentadores. Sentía que el colegio no era mi lugar.
El segundo día fue funesto. De los que quieres olvidar, y, si los recuerdas, lo haces con una pícara sonrisa. El colegio era una tortura para mí, no queríaregresar, pero es difícil que un niño de 5 años pueda tomarse ese tipo de atribuciones. ¿Qué creen que pasó? Acertaron: los gritos de mi madre se escucharon en la isla San Lorenzo. Me alistaron en contra de mi voluntad, pusieron los alimentos de rutina en la lonchera y me trasladaron hacía al paradero, cual perro a la perrera. Entonces pasó lo que ni siquiera yo había planeado. Parece que mi cólera (o mi bilis) se junto con algún alimento matutino e hicieron contacto directo: el vomito era inminente. Vomité en aquella esquina todo (supongo) lo que había ingerido en las primeras horas de la mañana (estudiaba en el turno tarde). Sin embargo, logré mi objetivo: no fui al colegio. Después de un fuerte llamado de atención por parte de la madre, no había escapatoria para el día siguiente. Subí al bus, me senté en el primer asiento vacío que encontré y fui triste a mi suplicio. Mi profesora de inicial, si mal no recuerdo, se llamaba Pilar y su dulzura era impactante. Mi salón (no recuerdo el nombre) no me gustaba, me sentía ansioso, inquieto, fastidiado; yo buscava el silencio de mi cuarto, mi casett de salserín en la radio, mi goku buscando las esferas del dragón, los recortables de 10 céntimos, las tortuninjas, leche con nesquick, no quería que me enseñen a pintar como huevon en forma de circulo.
Dentro de ese contundente y estresante mundo de colores, había un personajes de piel blanca, ojos café, contextura delgada y cabellos dorados que llamaba mi atención de manera recurrente. Tenía un aura que contrastaba con el mío: yo era de tamaño promedio, cabello negro ondulado, piel blanca y muy cargoso. Su nombre era Jacqueline Contreras Salazar y era la distinta de la clase, no solo por su aspecto físico, pero sí más por el físico que por alguna otra virtud. Han pasado casi 15 años desde esa calurosa tarde en la que conocí, y daría lo que fuere por que alguien me dijera como carajo me encontraba a su lado. No puedo recordarlo. Tampoco recuerdo los entretelones de flirteos, aunque no sé si eso era posible a esa edad. Lo único que recuerdo con dulzura y satisfacción es la siguiente situación:
- Jacky: “…Profesora pilar, puedo ir al baño? ”
- Profesora: “…Claro, Jacky.”
- Jonathan: “…Miss, puedo ir al baño?”
- Profesora: “…Claro, Jonathan”
Los baños estaban exactamente detrás de nuestro salón, y colindaban los de mujeres de los de hombres. Entonces a nuestros escasos 5 años, nos dirigíamos temerosos a los baños, y nos propinábamos tiernos y torpes ósculos en nuestros vírgenes e inexpertos labios. Esa combinación de lo clandestino y ternura fue lo mejor que pudo pasarme ese extraordinario 1994.
¿Cómo un niño de 5 o 6 años va a visitar a su novia de casi la misma edad al otro lado de lima? ¿En su auto? ¿Taxi? ¿El auto de papá? ¿Combis asesinas? Imposible, no hay forma de visitarla. Solo existe la suicidad decisión: “… Mamá, me llevas donde mi novia, me quedaré a dormir y a ver pelas”. No había la posibilidad de vernos en las vacaciones de verano. Ella en lo suyo y yo en lo mío. Yo ni me acordaba de ella en vacaciones, y sé que ella tampoco. Los chipitaps eran más divertidos.
¿Y qué pasaba cuando se acaban las vacaciones? Pues era una relación muy abierta: de marzo a diciembre era mía; en verano, del mundo (Jajaja). Aunque suene gracioso, es la verdad, nosotros éramos novios por épocas. Así transcurrió la primaria. Rompimientos circunstanciales y reconciliaciones efímeras.
Yo era el típico deportista, popular y gracioso (ahora no corro ni 2 cuadras, en la universidad ni saben de mi existencia y no hago reír ni a mi novia). En los recreos jugaba minifutbol con los compinches, nos burlábamos de las feas y fastidiábamos a todo que no sea como nosotros.
La asquerosa actitud que tenía en ese momento mermó mi “relación” con Jacky y, mediante una hermosa y espontánea carta escrita con un chilloso lapicero color rosado, terminó conmigo (aún guardo la carta). Si mal no recuerdo, me la dio por los árboles que se encontraban detrás de los buses, y se fue corriendo. Se me viene a la mente una frase: "..no eres tú, soy yo...". La leí y rompí en llanto, eso transcurrió por el mes de julio del año 1999. Ese mismo mes conocería a Barbie (tienen total aquiescencia para burlarse totalmente de aquel nombre, si, si, si es real), que sería el meollo de toda la secundaria.
Hace poco conversé con Jacky, recordamos y reímos de algunas anécdotas. Como ven, ella fue mi primera e inolvidable novia, luego ella tendría dos novios que ahora son 2 de mis mejores amigos: Jose Barreto y Giuseppe Orellana. Pero esa es otra historia.
Yo estudié toda mi vida, por aciagas decisiones de mis padres, en el mismo colegio. Mi vida en la primaria transcurrió entre anotaciones sobre travesuras en el control y desmenuzadas notas. Corría el año 1994, a pocas semanas de cumplir 5 años, y llegó el primer día en el colegio. Lo recuerdo como si fuera ayer. Recuerdo a mi madre llevarme de la casa hacía la avenida para que me recoja la movilidad: en una mano yo y en la otra arreglando los últimos complejos detalles de la lonchera de un jovencito de inicial. Mientras mi madre orgullosa de que su menor hijo vaya al colegio, yo me sentía ridículo con un mandil azul marino que sobrepasaba mis rodillas e incomodaba mi (hasta ese momento) virginal cuello. Conocí -timido- a los amigos de turno (que hoy son amigos de toda la vida) con los que compartiría aventuras en un bus amarillo por los próximos nueve meses. No hubo mayor problema el primer día, subí al bus, encontré gente mayor, extraña, distinta, tímida, extrovertida, pero todos supeditados por el mismo uniforme. Recuerdo que ese día me enseñaron a pintar en forma circular, pero, lastimosamente, con resultados desalentadores. Sentía que el colegio no era mi lugar.
El segundo día fue funesto. De los que quieres olvidar, y, si los recuerdas, lo haces con una pícara sonrisa. El colegio era una tortura para mí, no queríaregresar, pero es difícil que un niño de 5 años pueda tomarse ese tipo de atribuciones. ¿Qué creen que pasó? Acertaron: los gritos de mi madre se escucharon en la isla San Lorenzo. Me alistaron en contra de mi voluntad, pusieron los alimentos de rutina en la lonchera y me trasladaron hacía al paradero, cual perro a la perrera. Entonces pasó lo que ni siquiera yo había planeado. Parece que mi cólera (o mi bilis) se junto con algún alimento matutino e hicieron contacto directo: el vomito era inminente. Vomité en aquella esquina todo (supongo) lo que había ingerido en las primeras horas de la mañana (estudiaba en el turno tarde). Sin embargo, logré mi objetivo: no fui al colegio. Después de un fuerte llamado de atención por parte de la madre, no había escapatoria para el día siguiente. Subí al bus, me senté en el primer asiento vacío que encontré y fui triste a mi suplicio. Mi profesora de inicial, si mal no recuerdo, se llamaba Pilar y su dulzura era impactante. Mi salón (no recuerdo el nombre) no me gustaba, me sentía ansioso, inquieto, fastidiado; yo buscava el silencio de mi cuarto, mi casett de salserín en la radio, mi goku buscando las esferas del dragón, los recortables de 10 céntimos, las tortuninjas, leche con nesquick, no quería que me enseñen a pintar como huevon en forma de circulo.
Dentro de ese contundente y estresante mundo de colores, había un personajes de piel blanca, ojos café, contextura delgada y cabellos dorados que llamaba mi atención de manera recurrente. Tenía un aura que contrastaba con el mío: yo era de tamaño promedio, cabello negro ondulado, piel blanca y muy cargoso. Su nombre era Jacqueline Contreras Salazar y era la distinta de la clase, no solo por su aspecto físico, pero sí más por el físico que por alguna otra virtud. Han pasado casi 15 años desde esa calurosa tarde en la que conocí, y daría lo que fuere por que alguien me dijera como carajo me encontraba a su lado. No puedo recordarlo. Tampoco recuerdo los entretelones de flirteos, aunque no sé si eso era posible a esa edad. Lo único que recuerdo con dulzura y satisfacción es la siguiente situación:
- Jacky: “…Profesora pilar, puedo ir al baño? ”
- Profesora: “…Claro, Jacky.”
- Jonathan: “…Miss, puedo ir al baño?”
- Profesora: “…Claro, Jonathan”
Los baños estaban exactamente detrás de nuestro salón, y colindaban los de mujeres de los de hombres. Entonces a nuestros escasos 5 años, nos dirigíamos temerosos a los baños, y nos propinábamos tiernos y torpes ósculos en nuestros vírgenes e inexpertos labios. Esa combinación de lo clandestino y ternura fue lo mejor que pudo pasarme ese extraordinario 1994.
¿Cómo un niño de 5 o 6 años va a visitar a su novia de casi la misma edad al otro lado de lima? ¿En su auto? ¿Taxi? ¿El auto de papá? ¿Combis asesinas? Imposible, no hay forma de visitarla. Solo existe la suicidad decisión: “… Mamá, me llevas donde mi novia, me quedaré a dormir y a ver pelas”. No había la posibilidad de vernos en las vacaciones de verano. Ella en lo suyo y yo en lo mío. Yo ni me acordaba de ella en vacaciones, y sé que ella tampoco. Los chipitaps eran más divertidos.
¿Y qué pasaba cuando se acaban las vacaciones? Pues era una relación muy abierta: de marzo a diciembre era mía; en verano, del mundo (Jajaja). Aunque suene gracioso, es la verdad, nosotros éramos novios por épocas. Así transcurrió la primaria. Rompimientos circunstanciales y reconciliaciones efímeras.
Yo era el típico deportista, popular y gracioso (ahora no corro ni 2 cuadras, en la universidad ni saben de mi existencia y no hago reír ni a mi novia). En los recreos jugaba minifutbol con los compinches, nos burlábamos de las feas y fastidiábamos a todo que no sea como nosotros.
La asquerosa actitud que tenía en ese momento mermó mi “relación” con Jacky y, mediante una hermosa y espontánea carta escrita con un chilloso lapicero color rosado, terminó conmigo (aún guardo la carta). Si mal no recuerdo, me la dio por los árboles que se encontraban detrás de los buses, y se fue corriendo. Se me viene a la mente una frase: "..no eres tú, soy yo...". La leí y rompí en llanto, eso transcurrió por el mes de julio del año 1999. Ese mismo mes conocería a Barbie (tienen total aquiescencia para burlarse totalmente de aquel nombre, si, si, si es real), que sería el meollo de toda la secundaria.
Hace poco conversé con Jacky, recordamos y reímos de algunas anécdotas. Como ven, ella fue mi primera e inolvidable novia, luego ella tendría dos novios que ahora son 2 de mis mejores amigos: Jose Barreto y Giuseppe Orellana. Pero esa es otra historia.

2 comentarios:
Hola Jonathan, soy Gino.
Esta muy interesante tu blog, haber si mas adelante te paso un ensayo que escribí sobre: ¿Por que decirle NO al TLC?
Estamos en contacto.
Siempre trate de pensar el porque de mis actos?... aunque nunca percibi una respuesta coherente... pero solo siento que fui inmadura... en realidad solo trate de ser alguien q no fui ni sere y me arrepiento de eso!!
De lo unico q no podre arrepentirme es de saber q fui tu amiaa o weno eso creo... y q conoci a barbie( q fue una de mis mejores amigas en el liceo), a giuseppi( el maldito ese!! siempre kiso con mi hermana!jajaja y siempre m kagaba por gorda!!), a jacky(la verdad no fuimos muy amiaas!pero me acuerdo de tracy! creo q asi c iamaba y creo q eran muy amiaas!) , jose barreto! jose alberto barreto burgos!! hasta ahora lo recuerdo!! jajaja aunke se q algun dia lo leera quiero q sepa q toda la primaria estuve enamorada de el! .. aunque nunca me hizo caso... ok eso sono demasiado deprimente! pero fue la verdad!.. aunke olvidemoslo eso ia es el pasado! y tu !! JONATHAN DIEZ!! eras un completo kague d risa!! recuerdo q m gustaste! lo admito! y tambien recuerdo haber dicho q me encantaba el punk y la verdad estaba muy perdida en ese genero!.... pero asi suele uno comportarse cuando le gusta alguien y simplemente quiere iamar su atencion!.. en fin cosas q sucedieron y que solo kedan como recuerdos...
La vdd noc como encontre tu blog... pero a buena hora ps! veo q estudias periodismo! la verdad m kague d risa cuando lo lei ... no lo tomes a mal!! solo q nunca te alucine como periodista! pero me alegra mucho! ... te cuento q estudio direccion de cine en la charles chaplin! y q en agosto m ire a italia a vivir con mi mama y mis hermanos!.. la verdad es un sueño hecho realidad .. moria por conocer europa te digo!! .... Ya tengo 18 años y cumplire 19 en abril! ahora estoy trabajando en una productora con unos broers d mi escuela.. y estamos planificando un cortometraje sobre algunas de mis vivencias en el liceo! la verdad esta bien chevere el guion y bueno ps .. cuando este listo te lo paso!
Te deseo perseverancia, paz y voluntad!
Maria Ines Zegarra Alcántara
sabado 2 de febero, 2008
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